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En un trabajo debemos ‘hacer equipo’, pero que la semántica no nos engañe…

El primer principio que tenemos que tener en cuenta es que un conjunto de personas que trabajan juntas no siempre es un equipo. El segundo es que no es fácil que lo sea.

Sabemos que en un trabajo debemos ‘hacer equipo’, pero que la semántica no nos engañe, no significa que, si en un grupo los miembros se llevan bien, vamos a tener equipos de trabajo, dependerá de los objetivos que queramos alcanzar y de la forma de trabajo que queramos implantar.

La principal diferencia que encontraremos en un área de trabajo entre un grupo y un equipo de trabajo se refiere a los objetivos

En un grupo los objetivos suelen ser únicamente individuales. Cada persona tiene sus propios objetivos, con su posible incentivación para que los consiga satisfactoriamente. Sin embargo, en un equipo de trabajo existen objetivos colectivos con su correspondiente incentivo, independientemente de que también existan los objetivos individuales.

La segunda gran diferencia tiene que ver con la orientación que le demos a su trabajo. Si la orientación es única y claramente hacia los resultados, normalmente tendremos un grupo de trabajo. Sin embargo, si el desarrollo y el esfuerzo de la compañía lo permite, una orientación equilibrada al resultado y al proceso, es decir lo que coloquialmente llamamos el ‘qué’ y el ‘cómo’, estaremos creando un equipo de trabajo. Estaremos hablando de hacer bien las cosas.

Además de las dos anteriores, existen otras diferencias, evidentes a simple vista:

La responsabilidad en un grupo se asigna al individuo

Esto a menudo tiene que ver con el primer punto, el de los objetivos. Cada uno se encarga de lo suyo y solo de lo suyo. No se mira al lado para ver lo que tienen que hacer los demás.

En un equipo existe una responsabilidad individual y compartida

El miembro de un equipo se preocupa por su trabajo y por el del resto de integrantes del equipo. Por supuesto, hay que vigilar y evitar que, al existir una responsabilidad compartida, algún integrante del equipo se deje llevar y disminuya su esfuerzo y dedicación.

Esto hace que también la responsabilidad jerárquica sea diferente:

  • En un grupo la persona que dirige, lo hace sobre cada persona, preocupándose individualmente del rendimiento de cada uno de ellos.
  • En un equipo, la supervisión individual existe, pero disminuye su peso al existir también una supervisión sobre el colectivo, y una responsabilidad compartida y asumida entre sus miembros. Bien llevado, esto hará que todos empujen en la misma dirección para alcanzar los objetivos comunes.

La comunicación en un grupo es jerárquica, se produce principalmente entre el individuo y el responsable. En un equipo la comunicación se produce en todas las direcciones, entre los miembros del equipo entre sí, y con el responsable

Debe existir también cierta transparencia respecto al trabajo realizado por cada uno de los miembros del equipo, y que todos sus integrantes deben conocer

Habrá seguro muchas más diferencias, pero sobre todo consiste en crear un entorno y un sistema para conseguirlo. Y a menudo nos fijamos más en lo primero que en lo segundo.

No es fácil llevarlo a cabo, implica poner parte del esfuerzo en crear planes, estructuras, metodologías y lo que suena peor: ser más lentos. Pero lentos ahora para ser mejores después, ya no suena tan mal, ¿verdad?

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