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No hace mucho compartíamos animadamente, al finalizar una reunión interna, la respuesta que Pensamiento Profundo, la segunda mejor computadora jamás construida, daba tras siete millones y medio de años de cálculo, a la pregunta de “cuál es el sentido de la vida, el universo, y todo lo demás”, en uno de los múltiples y surrealistas giros de La Guía del Autoestopista Galáctico, célebre obra de Douglas Adams (1952-2001): cuarenta y dos. Para ser del todo justos, debemos admitir que la supercomputadora añadía a su críptica respuesta el razonamiento de que la pregunta original estaba mal planteada y que, por tanto, era necesaria su reformulación para entender realmente el significado y alcance de dicha respuesta.

No es infrecuente esta referencia a la famosa serie radial original o a la trilogía literaria posterior para ilustrar la relevancia que tiene siempre el punto de partida de cualquier proyecto basado en datos.

Cada vez más organizaciones están entendiendo la oportunidad de generar ventaja competitiva desde la adopción de soluciones predictivas y prescriptivas que automaticen y optimicen determinados procesos de tomas de decisión.

Cuando abordamos junto con nuestros clientes la construcción de un modelo predictivo o de optimización que debe crear y entregar valor, de manera fiable y escalable, usando como materia prima los datos relacionados con determinados procesos de negocio, nunca insistiremos lo suficiente en las cuatro claves principales del éxito de estas iniciativas:

  • Esponsorización al más alto nivel directivo en la organización, dada la transversalidad en muchos casos de los procesos y dependencias internas asociadas.
  • Disponibilidad de datos históricos suficientemente representativos del proceso.
  • Estrecha colaboración con los expertos en los procesos de negocio y en los datos y variables involucrados.
  • Constatar que estamos ante una ‘pregunta resoluble’: el análisis del escenario debe permitirnos su planteamiento desde los datos, y poder identificar y, en su caso, descartar (o replantear, como sugería Pensamiento Profundo) la pregunta o el caso de uso objetivo. Es innegable el potencial transformador que la óptima aplicación de estas técnicas suponen para organizaciones de todos los sectores y tipologías, y si bien las empresas líderes a nivel global por capitalización bursátil llevan años demostrándolo desde su aplicación en la mayoría de sus procesos internos, estamos asistiendo a los primeros años de una -nueva- revolución tecnológica sin precedentes, en la que estas técnicas y capacidades están ya al alcance de cualquier organización, y que en los próximos cinco y diez años va a imponerse de un modo transversal en crecientes escenarios de aplicación, generando nuevos modelos de negocio, transformando organizaciones y generando un cambio de un calado muy profundo.

Aunque el paradigma de una organización basada en datos en el que la mayoría de sus procesos críticos de toma de decisión repetitivos pueda abordarse mediante modelos predictivos pueda aún resultar lejano en muchos casos, se hace necesario que iniciemos el proceso de manera decidida, concienciando internamente a nuestros equipos sobre los conceptos y mensajes clave, definiendo modelos de gobierno y gestión de los datos como uno de los principales activos de nuestras organizaciones, y definiendo una hoja de ruta realista, asumible y conectada con nuestra estrategia corporativa, que comience a crear y a entregar valor desde los datos, desarrollando e implantando soluciones predictivas y de optimización para casos de uso concretos, que comiencen a transformar y a mejorar nuestras organizaciones, generando ahorros, incrementando eficiencias, automatizando y optimizando tomas de decisión y permitiendo redirigir nuestros recursos a funciones creativas difícilmente automatizables.

No somos capaces aún de identificar cuál debería haber sido la formulación correcta de la pregunta para la que la respuesta de la supercomputadora de la obra de Douglas Adams nos mostrase todo su alcance y significado, pero sí somos capaces, como hacemos en un número cada vez más creciente de clientes, de aplicar todas estas capacidades y técnicas en organizaciones privadas y públicas de cualquier sector de actividad y tamaño, aportando un valor real y un posicionamiento estratégico clave para su futuro.

Artículo publicado en la edición Agenda de la Empresa nº 254 de marzo 2020.

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